(La costumbre es recitarla tres veces al día – 6 a.m, 12 m y 6 p. m. – pero hay quienes que lo acostumbran sólo al mediodía.)
El Ángel del Señor anunció a María.
Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María. Llena eres de gracia: El Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres.
Y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la sierva del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María. Llena eres de gracia: El Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres.
Y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María. Llena eres de gracia: El Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres.
Y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos
Derrama Señor tu gracia sobre nuestros corazones y concede a quienes hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encarnación de tu Hijo, que por su Pasión y su Cruz alcancemos la gloria de la Resurrección. Por el Señor Jesús, tu Hijo, que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
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